Al castigar al delincuente se le honra como ser racional.
Observa el rebaño que ante ti desfila apacentándose: no sabe lo que es ayer ni lo que es hoy, corre de un lado a otro, come, descansa, hace la digestión, vuelve a correr, y así de la mañana a la noche, día tras día, atado a muy poca distancia con su place
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Más de Georg Wilhelm Friedrich Hegel
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Al hablar de un pueblo, hemos de exponer las potencias en que su espíritu se particulariza.
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Amasis publicó una ley según la cual todo egipcio quedaba obligado a presentarse a su superior, en cierta fecha, y a declarar de dónde sacaba sus medios de vida; si no podía explicarlo, era condenado a muerte.
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Aquel para quien el pensamiento no sea lo único verdadero, lo supremo, no puede juzgar en absoluto el modo filósofico.