Las blancas y polvorientas calles del pueblo, repletas de mugre y forraje, la antigua iglesia sin ventanas con sus tres enormes campanas españolas que colgaban de un travesaño exterior, y una nube de incienso azul que brotaba del agujero de la puerta en e
Para conseguir leche, pan, azúcar o tabaco era preciso hacer cola durante horas bajo la lluvia glacial. Al salir de las reuniones nocturnas, yo he visto formarse estas colas, antes del alba, compuestas, sobre todo, de mujeres, algunas de las cuales llevab
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Para un mexicano es muy fácil ordenar un retrato, un piano, o un automóvil mientras no tenga que pagarlo. Esto le da una sensación de riqueza.
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Algunas veces, un refugiado rico, con una buena cantidad de oro cosido a las mantas de su silla de montar atravesaba el río sin que los federales lo descubrieran. Había seis grandes y poderosos automóviles en Presidio esperando a tales víctimas. Les cobra
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–Todos somos tan pobres ahora –dijo–. Un poquito de agua, algunos frijoles, tortillas... es todo lo que comemos en esta casa...