Cuando las penas del corazón se convierten en enfermedades, estamos perdidos.
París responde a todo lo que el corazón desea. Uno puede divertirse, aburrirse, reír, llorar o hacer lo que se le antoje sin llamar la atención, puesto que miles de personas hacen otro tanto...y cada uno como quiere.
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Dejad que sea lo que debo ser, nada más que un compositor de piano, porque esto es lo único que sé hacer.
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El enemigo ha entrado en casa ... Oh, Dios, ¿existes? Haces y aún no cobras venganza. ¿Acaso no tuviste suficiente con los crímenes de Moscú? O... ¡O quizás Tú seas moscovita!
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El tiempo es la mejor manera de comprobar quién es el instructor más sabio y paciente.