Cuando las penas del corazón se convierten en enfermedades, estamos perdidos.
Frases célebres de Frédéric Chopin.
Fryderyk Franciszek Chopin , en su francés adoptivo Frédéric Chopin, es considerado uno de los más importantes compositores y pianistas de la historia.
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Dejad que sea lo que debo ser, nada más que un compositor de piano, porque esto es lo único que sé hacer.
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El enemigo ha entrado en casa ... Oh, Dios, ¿existes? Haces y aún no cobras venganza. ¿Acaso no tuviste suficiente con los crímenes de Moscú? O... ¡O quizás Tú seas moscovita!
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El tiempo es la mejor manera de comprobar quién es el instructor más sabio y paciente.
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Es inútil volver sobre lo que ha sido y no es ya.
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Estoy satisfecho con lo que he encontrado, tengo los mejores músicos del mundo y la mejor ópera del mundo.
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La simplicidad es la meta más alta, alcanzable, cuando se han superado todas las dificultades.
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Me voy de Polonia a morir rodeado de extraños.
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Mi piano no ha llegado todavía. ¿Cómo lo envío? ¿Por Marsella o por Perpignan? Yo sueño con la música pero no puedo hacerla porque aquí no hay pianos. . . en este sentido este es un país salvaje.
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No deseo ser una copia de Kalkbrenner ... Nada podría quitarme la idea ni el deseo, acaso audaz, pero noble, de crearme un mundo nuevo.
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No hay nada más odioso que la música sin significado oculto.
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No me gusta la gente que no se ríe. Es gente frívola.
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Nosotros utilizamos los sonidos con el fin de hacer música, como usamos las palabras con el fin de crear el lenguaje.
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París responde a todo lo que el corazón desea. Uno puede divertirse, aburrirse, reír, llorar o hacer lo que se le antoje sin llamar la atención, puesto que miles de personas hacen otro tanto...y cada uno como quiere.
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Por lo general, cuando la salud es mayor, menor es la paciencia en los sufrimientos de las personas.
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Porque yo tengo demasiado respeto a mi público y no quiero que las piezas indignas de mi público sean distribuidas en mi responsabilidad bajo mi nombre.
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Según la opinión general, mi interpretación se ha caracterizado por una sonoridad demasiado débil o, mejor dicho, demasiado delicada para el gusto de los oyentes vieneses, acostumbrados a escuchar a los artistas destrozando su instrumento … No importa; es
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Si yo fuera más tonto de lo que soy, creo que habría alcanzado la cumbre de mi carrera.
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Soy un revolucionario, el dinero no significa nada para mí.
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Yo no estoy hecho para dar conciertos; el público me intimida, me siento asfixiado por su impaciencia precipitada, paralizado por sus miradas curiosas, mudo ante esas fisonomías desconocidas.