El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, ¡y eso lo hace libre!
Que alguien se muera haciendo lo suyo puede ser bárbaro como consuelo para el que se queda, pero no debe importarle demasiado el que se va.
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El talento no tiene sexo.
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Teníamos una actitud monacal de defensa del teatro independiente, que me llevó a decirle que no a muchas propuestas gordas, interesantes. En esa época estábamos trabajando todos ad honórem, y más de una vez tuve que rechazar un sueldo. refiriéndose a su e
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Lo que pasa es que me estoy rajando de mi país, a conciencia de que allá en Madrid estoy viviendo mejor. Todo eso hace que a mí me provoque pudor emitir opiniones respecto a todo lo que nos circunda. marzo de 2002