Me encerré en la soledad. Fue una clausura dura en la que vivía. Decían de mí que soy orgulloso. Pero no es verdad, me entendían mal. La soledad es para mí una condición del trabajo.
¿Qué hay en tu corazón? Me preguntó la vida. Era una pregunta tan brusca, buscaba tan poca excusa, que quise responder: ¡Nada! Pero el tiempo me dijo: ¡Mentiroso, ese lugar que en ti han ocupado las mujeres sólo en el infierno permanece vacío!
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