Me encerré en la soledad. Fue una clausura dura en la que vivía. Decían de mí que soy orgulloso. Pero no es verdad, me entendían mal. La soledad es para mí una condición del trabajo.
Frases célebres de Vladimír Holan.
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Aunque siempre te escapas, amor mío, eres mi presente perpetuo.
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Soy más mortal que mi cuerpo...
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Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
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Todo, hasta el mismo silencio tiene algo que callar.
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Tu amor sin fe sólo les ayuda de los celos al adulterio.
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La pena va con la vida como el arte contra la naturaleza.
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Hay amores en los que el mundo no te basta, falta un pasito.
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Hay soledades en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.
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Las gentes sencillas son las únicas que no buscan la felicidad...
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Bellos nombres, sólo que asustados de ver en qué se han convertido.
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Sin el amor no se puede nada. Ni siquiera morir se puede sin el amor.
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Hay momentos de frío en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.
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Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante amor me esperaba todavía íntegra toda la locura.
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Hay momentos de mutismo en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es sólo cuestión de sexo.
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Mire usted, señora, mis pecados son tantos que usted no puede darse idea. Y son tan pocos, que los conoce bien.
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También tú, allá abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto, pues quien se ha sumido en la poesía ya nunca se saldrá.
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Hay destinos donde lo que carece de temblor no es sólido.
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Sólo entraré para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir, porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres. Pero ella me dijo: ¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!
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Durante la ausencia de la mujer amada las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus piernas, se deslizan en los zapatos de hielo y empiezan a bailar desde tu cama hasta la inmensa sala del insomnio.