Como el almendro florido has de ser con los rigores, si un rudo golpe recibes suelta una lluvia de flores.
Quisiera tener un rizo de tu oscura cabellera, para gastarme los ojos en sólo mirar sus hebras.
Imágenes
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Parecía la amapola que ayer vi en el cementerio, sus rojos labios que ansiaban darme los últimos besos.
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Desde la frente, que es lámpara lírica, desborda su acento como un aceite de aroma y de gracia la ardiente poesía.
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Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.