Como el almendro florido has de ser con los rigores, si un rudo golpe recibes suelta una lluvia de flores.
Frases célebres de Salvador Rueda.
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Parecía la amapola que ayer vi en el cementerio, sus rojos labios que ansiaban darme los últimos besos.
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Desde la frente, que es lámpara lírica, desborda su acento como un aceite de aroma y de gracia la ardiente poesía.
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Tiene la mariposa cuatro alas; tú tienes cuatro versos voladores; ella, al girar, resbala por las flores; tú por los labios, al girar, resbalas.
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El agua, como un tálamo amoroso, te ofrece sus cristales movedizos donde tiendes tu cuerpo luminoso.
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Y al ostentar desnuda tus hechizos, el mar, con un abrazo tembloroso, te envuelve en haz de onduladores rizos.
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Aprovecha tus abriles y ama al hombre que te quiera, mira que el invierno es largo y corta la primavera.
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Para alcanzar las estrellas sonda el cisne la laguna; en el mar de los amores yo soy cisne y tú eres luna.
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A la luz de tu mirada despido mis penas todas, como a la luz de los astros la hoja despide la sombra.
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No soy dueño de mí mismo ni voy donde a mí me agrada, atado llevo el deseo al hilo de tu mirada.
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Tengo los ojos rendidos de tanto mirar tu cara, si los cierro, no es que duermen, es tan sólo que descansan.
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Cuando me esté retratando en tus pupilas de fuego, cierra de pronto los ojos por ver si me coges dentro.
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Jugar la vida gozando en perderla, si a las cartas les dieran su sombra tus pestañas negras.
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El acento dulce de tu voz amada, me parece una ola de llanto que besa las playas.
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Cada vez que a verte voy en tu puerta me detengo, pues temo que la alegría me trastorne el pensamiento.
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Quisiera tener un rizo de tu oscura cabellera, para gastarme los ojos en sólo mirar sus hebras.
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Fuera entre todas las cosas por abrazarte temblando, enredadera florida de tu cuerpo de alabastro.
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Ella es la fuerza viva, el soplo ardiente de cuanto sueña y goza, piensa y siente; de cuanto canta y ríe, vibra y ama.
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Yo no sé qué me sucede desde que te di mi alma, que cualquier senda que tomo me ha de llevar a tu casa.
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Cuando el claro día llama a mis cristales, desvelado me encuentra en la sombra trazando tu imagen.