Fue poco a poco haciéndose reservado y triste; sintió anublado su espíritu por las sombras que la soledad engendra, y sólo halló para sus pensamientos puerto de refugio en la esperanza del porvenir.
Según con la imaginación iba alejándose de sus sentimientos íntimos, atraída por la realidad de la vida, en su pensamiento perdían limpieza las ideas y serenidad los juicios.
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Amar sin deseo es peor que comer sin hambre.
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Dios perdonará a los que le niegan; pero ¿qué hará con los que cometen maldad en su nombre?
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Como plantas criadas en la vida artificial y falsa de una estufa que de repente se sacan a la abrazadora luz del sol y al frío azote de los vientos.