Fue poco a poco haciéndose reservado y triste; sintió anublado su espíritu por las sombras que la soledad engendra, y sólo halló para sus pensamientos puerto de refugio en la esperanza del porvenir.
Frases célebres de Jacinto Octavio Picón.
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Amar sin deseo es peor que comer sin hambre.
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Dios perdonará a los que le niegan; pero ¿qué hará con los que cometen maldad en su nombre?
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Según con la imaginación iba alejándose de sus sentimientos íntimos, atraída por la realidad de la vida, en su pensamiento perdían limpieza las ideas y serenidad los juicios.
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Como plantas criadas en la vida artificial y falsa de una estufa que de repente se sacan a la abrazadora luz del sol y al frío azote de los vientos.
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No era la realidad de un hombre, sino la realidad del amor la que aparecía posible y esplendorosa ante sus ojos...
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La luz tranquila que caía como una caricia sobre cuanto iluminaba, parecía hacer visible a los ojos del espíritu el silencio y la soledad de aquella estancia.
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La vida es combate de pasiones.
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Si algo fuerte y divino hay en el hombre, es la voluntad.
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Fe, perdón, mansedumbre: tal es tu lema; el corazón de escudo, tu premio el reino de los cielos.
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Porque toda su pasión, toda su ternura estaban dentro de sí misma ... Creyó tener amante cuando sólo tenía amor.
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La misma agitación de su organismo prestaba al deseo el lenguaje del amor verdadero.
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Si, si llamas cálculo a mi ansia de conservar tu amor; si eso es calcular, soy avara, pero con una avaricia loca.
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Es forzoso poetizarlo todo si se han de cerrar al hastío las puertas de la dicha.
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Como pompas de jabón con las que los niños se entretienen, tanto más irisadas y mayores cuanto más cerca están de deshacerse.
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El excitante aroma desprendido de cuanto usa la mujer hermosa y limpia impregnaba la atmósfera de efluvios como formados con emanaciones de flores extrañas y aliento de beldades soñadas. Todo era allí poéticamente sensual.
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Transcurrieron dos años, durante los cuales la discordia se introdujo en el matrimonio, y vino aquella situación, que hacía a la Marquesa víctima en la casa donde debía ser señora.