Acérquense los del fuego, los enamorados de la vida. Nos calentaremos con estos nuestros corazones hechos leña bajo este rudo temporal, pero contentos.
Se lo llevó todo y me dejó en la calle, fuera de mi propio corazón. Solo.
Imágenes
Más de Roberto Obregón
-
-
Como monedas echamos las palabras en la mente del niño para que con el tiempo su pensamiento sea un tesoro.
-
No me niegues que a veces, al despertar, quisieras refugiarte nuevamente debajo de mis manos, quedarte quietecita, apenas respirando, convertida en la misma huella de la noche.
-
Mis manos, mis pies, a los grandes sueños habéis encadenado.