Dios, al nacer nosotros, nos dio por cuna el corazón de una madre.
Si me preguntas porqué he preferido la Orden de Predicadores, responderé que es la más conforme a mi naturaleza, a mi inteligencia y a mi fin; a mi naturaleza, por su gobierno; a mi inteligencia, por sus doctrinas; a mi fin, por sus medios de acción que s
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La bondad -no el genio, ni la gloria, ni el amor- es lo que refleja la grandeza del alma humana