La alabanza es el más dulce de los sonidos.
Sólo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos, a los corazones generosos se les gana con el afecto
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No puede existir un valor digno de alabanza si no va acompañado por la prudencia. Realmente, todo lo que entre los hombres carece de buen sentido, no puede ser más que maldad e injusticia.
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Los ricos que no saben usar de sus riquezas son de una pobreza incurable, porque es pobreza de espíritu
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Este hombre, en verdad, es muy valioso para quien es amigo suyo, pero el más terrible enemigo para quien se le enfrenta, y tiene fuerzas de infantería, de caballería y navales que todos vemos y conocemos por igual.