Sólo por escuchar los trombones de Dios, tu corazón bate al ritmo de la sangre, tu sangre.
Soñé con un mundo de sol en la fraternidad de mis hermanos con ojos azules.
Imágenes
Más de Léopold Sédar Senghor
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Ni el tam-tam ni la voz dan ya ritmo a los gestos de las estaciones.
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Basta con nombrar la cosa para que aparezca el significado bajo el signo.
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La palabra se hace poema.