Sus caricias son sueños, entreabren la muerte, son lunas accesibles, son la vida más alta.
Amigos. Nadie más. El resto es selva.
¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!
Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa rodeaste mi insomnio.
Calor, amor. La historia tras la puerta.