Adherida a tu velocidad, como la hoja a la rueda, lancé tímidas flechas a tus paisajes soberbios. Y sólo pequeños rincones de formas recogió mi corazón adormecido.
Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña.
Imágenes
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Ah, me resisto, mas me tienes toda, tú, que nunca serás del todo mío.
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Alma: ¿Dónde está el oro aquel que viste? Todo ha cambiado cuando estuvo enfrente; Mis ojos tocan realidad tan triste Que digo: es el presente.
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Baja: mi corazón te está pidiendo. Podrido está; lo entrego a tus cuidados. Pasa tus dedos blancos suavemente sobre él.