El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.
Un hombre que durante toda una semana no hizo más que golpearse la cabeza, tiene pocos motivos para estar orgulloso.
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El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.
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La fe es, al mismo tiempo, absolutamente necesaria y completamente imposible.
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Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.