Sin conocimiento de uno mismo no hay conocimiento de Dios.
Un perro ladra cuando su amo es atacado. Yo sería un cobarde si es atacada la verdad de Dios y permanezco en silencio.
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Hay que recordar que el diablo tiene sus milagros, también.
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La mente del hombre es como una tienda de idolatrías y supersticiones.
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La tortura de una mala conciencia es el infierno de un alma viviente.