El que vea una luz en la oscuridad de mi corazón que prenda una vela.
Y tú, querida, por tu parte, qué cintura, qué aliento y qué elasticidad de gacela...Al despertar fue, en tus brazos, pero más aguda y más perfecta, ¡Exactamente la misma fiesta!
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La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino.
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Prends l’éloquence et tords lui le cou.
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Los sollozos más hondos del violín del otoño son igual que una herida en el alma de congojas extrañas sin final.