Adherida a tu velocidad, como la hoja a la rueda, lancé tímidas flechas a tus paisajes soberbios. Y sólo pequeños rincones de formas recogió mi corazón adormecido.
¿Y vendrás tú? Se cubren alegras, mis floreros de madreselvas. Anda por los largos canteros la risa azul del no me olvides y se cargan las vides.
Imágenes
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Ah, me resisto, mas me tienes toda, tú, que nunca serás del todo mío.
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Alma: ¿Dónde está el oro aquel que viste? Todo ha cambiado cuando estuvo enfrente; Mis ojos tocan realidad tan triste Que digo: es el presente.
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Baja: mi corazón te está pidiendo. Podrido está; lo entrego a tus cuidados. Pasa tus dedos blancos suavemente sobre él.