Por la carne también se llega al cielo. Hay pájaros que sueñan que son pájaros y se despiertan ángeles.
Y yo enloquecería, no de que usted no me ame, si- no de no amarla a usted, precisamente, porque no sé cual es usted y tengo miedo de amarme en mi teoría de usted, a cada momento más falsa. En usted obscura. O no, sino obscureced ora.
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La noche, que me espía por el ojo de la cerradura del sueño, gotea estrellas de ruidos inconexos.