El sol puede morir y volver a nacer; pero nosotros una vez apagada nuestra breve claridad, hemos de dormir una sola y eterna noche
Frases célebres sobre: ace. [Página 435]
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En ti el aire se hace noble, costa de arena fina la piel, la carne el mar extenso y el amor más dulce, la más armónica marea.
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Examina siempre atentamente todo aquello que uno dice: las palabras nacen y al mismo tiempo desvelan el carácter de los hombres
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No temer a la muerte: es de estúpidos continuar perdiendo los placeres de la vida por miedo a la muerte
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Nunca se es más activo que cuando no se hace nada; nunca se está menos solo que cuando nadie le acompaña a uno
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Esperar es peor que nacer, porque solamente espera el que se muere de esperar sin hacerse con la vida otra cosa que esperar.
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Me abandono en tu mar, me dejo tuya como darse hay que hacerlo para serte.
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Yo no comprendo cómo dice la gente que se aburre. A mí nunca me da tiempo para todo lo que quisiera hacer...
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Las ideas se aceleran cuando llegan a tiempo.
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A menudo el ser amado no es el que desencadena el imperio lentamente acumulado en el corazón del que ama. El amor es una cosa solitaria. Este descubrimiento es el que hace sufrir.
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El valor hace vencedores; la concordia hace invencibles
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Encerrarte en palabras... ¡Que tú, tú, quepas en verbos, nombres, y adjetivos intactos! Que yo lo pueda decir todo: lo nuestro, esto que hacemos y estaremos haciendo siempre, eternísimamente: hablar, callar, ser tú y yo siéndonos nuestros. Yo no te pregun
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Hablar de arquitectura es muy distinto que hablar en arquitectura, porque no es lo mismo decir que hacer.
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La literatura puede ser eterna como tal, pero no los sentimientos que la hicieron nacer.
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Siempre hay uno que sufre y otro que hace sufrir.
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No puedo hacer un resumen de mi vida, porque está conformada por varias épocas y circunstancias, libros, amistades y pleitos, y eso, sólo admite resúmenes parciales
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Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas
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Sé que me esperarás y sé que te reconoceré entre la gente, como te reconocería aunque hubiesen pasado mil años. Lo sé desde hace tiempo
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Si me hubiera parado a pensarlo, hubiera comprendido que mi devoción por Clara no era más que una fuente de sufrimiento. Quizás por eso la adoraba más, por esa estupidez eterna de perseguir a los que nos hacen daño
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¡Fuego, la mañana hace fuego y nos golpea los corazones! Levantémoslos arriba, siempre arriba.