El trabajo, la labor, es una necesidad psicológica; la necesidad de gastar la energía física acumulada; una necesidad que es en sí la salud y la vida. Si tantas clases de trabajo útil son hechas ahora de mala gana, es únicamente porque imponen un exceso d
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Los malvados no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres, porque su vida corrompida y atormentada es para ellos un castigo continuo.
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La amistad verdadera requiere tres cosas; la virtud para ser honesta, la conversación para ser agradable y la utilidad porque le es necesaria.
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La fidelidad que debemos a nuestro amigo es una cosa sagrada, que no permite la más leve ironía.
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Nada perece en el Universo; todo cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.
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Elige la mejor manera de vivir, la costumbre te la hará agradable
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Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad, y demasiada dulzura.
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El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
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El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
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Las leyes deben tener como objeto el interés del régimen establecido, cualquiera que éste sea y el mantenimiento de su autoridad, y de aquí se desprende, en su concepto, la verdadera definición de la justicia derivada de la naturaleza misma. Platón: Las l
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El trabajo moderado fortifica el espíritu; y lo debilita cuando es excesivo: así como el agua moderada nutre las plantas y demasiada las ahoga.
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¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!
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Como cada uno es, tal es su vida.
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La medicina puede ser considerada como el conocimiento de las preferencias y los deseos del cuerpo y la manera de satisfacerlos o no.
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En torno de la esencia está la morada de la ciencia.
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Tampoco hay nada menos apropiado para los guardianes que la embriaguez, molicie y pereza.
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¡Oh, Heracles! Aquí está Sócrates con su acostumbrada ironía; ya les había yo dicho a éstos que tú no querrías contestar, sino que fingirías y acudirías a todo antes que responder, si alguno te preguntaba.
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Pero, ¿cómo -dije yo- podría contestar, oh, el mejor de los hombres, quien primeramente no sabe nada, y así lo confiesa, Sócrates.
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Las ideas no son perceptibles por nuestros sentidos sino que sólo las había conocido el alma estando separada del cuerpo y que, al unirse a él en el nacimiento, las olvidaba
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...,¿llama justicia al hacer beneficios a los amigos y daños a los enemigos? Así lo creo.-> Induce al error, esta cuestión planteada por PlatónEn voz de Socr. pretende la contradicción retórica, es una contradicción creada por Él, no debería figurar coma