Pierde el tiempo al antojo de tu amada
Frases célebres sobre: ada. [Página 405]
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No uses el mismo estilo con mujeres de diferentes edades: la cierva cargada de años ve desde lejos los lazos peligrosos. Si pareces muy avisado a las novicias y atrevido a las gazmoñas, unas y otras desconfiarán de ti, poniéndose a la defensiva
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No os entreguéis por demasiado tiempo a la cólera; una cólera prolongada engendra el odio
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Nada hay más fuerte que el hábito.
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Cuando se está enamorando empieza uno por desilusionarse a sí mismo y acaba por desilusionar a la otra parte interesada.
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Mientras la sociedad considera que la contemplación es lo más grave de lo que se puede acusar a un ciudadano, la cultura más refinada piensa que es la ocupación digna de un hombre.
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Cada instante que pasa nos arrebata un pedazo de rostro.
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Ya no puedo creer en nada, aunque sea increíble.
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La civilización no es una cosa fácil de lograr. Sólo hay dos maneras de conseguirla, por la cultura o por la corrupción. La gente del campo no ha tenido ocasión de alcanzar ni una ni otra y por esto permanece estancada.
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No hacer absolutamente nada es la cosa más difícil del mundo, la más difícil y la más intelectual.
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Mira y escucha. Una rosa tiembla, agitada por la brisa, y el ruiseñor le canta un himno apasionado.
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El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.
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Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tiene tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás...!
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Una gran pasión es el privilegio de la gente que no tiene nada que hacer.
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Hermano: no nos preocupemos por el mañana. Aprovechemos este soplo de vida. Mañana todos abandonaremos esta posada y nos pareceremos a los muertos de hace diecisiete mil años.
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Sólo el vino te librará de tus cuidados. Sólo el vino te impedirá vacilar entre las setenta y dos sectas. No te apartes del mago que tiene el poder de trasladarte al país del olvido.
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Sólo alcancé la paz definitiva el día en que abandoné todo con desprecio y pude comprender, al fin, que no se puede afirmar ni negar nada.
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¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.
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Dices que cada nueva mañana nos trae mil rosas; sí, pero ¿dónde están los pétalos de las rosas del ayer?
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¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!