A nadie pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar, sin júbilo ni rabia, todo lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo acerca de mi curiosa permanencia en este mundo.
Frases célebres de Omar Jayam.
Omar Jayam fue un matemático, astrónomo y poeta persa.
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Si sabes que nada puedes hacer contra tu destino, ¿por qué te produce ansiedad la incertidumbre del mañana? Si no eres tonto, goza del momento presente
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Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy. Coge un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe pensando en que mañana quizá la luna te busque en vano
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Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden: la aurora
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Olvida que deberías haber sido recompensado ayer y no lo fuiste. ¡Qué importa, sé feliz! No eches de menos ninguna cosa ni esperes nada tampoco. Lo que ha de suceder, escrito está en el libro que hojea, al azar, el viento de la eternidad.
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Entre la fe y la incredulidad, un soplo. Entre la certeza y la duda, un soplo. Alégrate en este soplo presente donde vives, pues la vida misma está en el soplo que pasa
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El pasado es un cadáver que debes sepultar.
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Si los amantes del vino y del amor van al infierno... vacío debe estar el paraíso
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No busques la felicidad: la vida es breve como un suspiro.
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Con la misma indiferencia que corren las aguas por los ríos y pasa el viento del desierto, así un nuevo día se ha ido de mi existencia. Hay dos días por los cuales mi corazón jamás ha languidecido: ese que no ha llegado aún y ese que ya pasó
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No dudes de disfrutar del vino y de las mujeres, pues tarde que temprano tendrás que dormir bajo la tierra, y no le cuentes esto a nadie. La amapola marchita no vuelve a florecer
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¡La vida pasa, rápida caravana! Detén tu montura y procura ser feliz
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Detén tu marcha y trata de ser feliz. ¿Por qué te afliges, pequeña mía? Dame vino; la noche se acerca.
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Llamas que el viajero olvida, cenizas que dispersa el viento: he ahí la vida del hombre.
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Los sabios de mayor renombre caminaron en las tinieblas de la ignorancia; fueron, sin embargo, las lumbreras de su tiempo.
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Mira y escucha. Una rosa tiembla, agitada por la brisa, y el ruiseñor le canta un himno apasionado.
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No ves sino las apariencias de las cosas; te das cuenta de tu ignorancia y, sin embargo, no renuncias a amar. Deberías saber que Alá nos ha dado el amor como nos dio ciertas plantas venenosas.
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Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura: he aquí mi paraíso y mi infierno. Pero, ¿quién ha recorrido el cielo o el infierno?
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Vive plenamente mientras puedas y no calcules el precio
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El día que pasas sin amar es el más inútil de tu vida