¿Para qué explicar? Nada deseo explicar, porque explicar es limitar.
Frases célebres sobre: ada. [Página 419]
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La calle entera cantaba en la serenata a Flor, reclinada en la alta ventana, vestida de volados y encajes, bañada por la luna. Abajo, Vadinho, galante caballero, en la mano la rosa que de tan roja parecía negra. La rosa de su amor.
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¡Ay, nunca más sus labios, su lengua; nunca más su boca abrasada de cebolla cruda!
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Yo soy un escritor brasileño. Escribo con base en el conocimiento de la realidad de mi país. De las emociones, del sentimiento de mi pueblo. Que es un determinado pueblo, resultante de una determinada experiencia histórica.
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La verdad es siempre increíble; no hay nada más creíble que la mentira
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La belleza es poder, la sonrisa es su espada.
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La buena conciencia sirve de almohada.
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Aprender a aprender es la habilidad más importante de la educación, y debe ser explicada desde los primeros cursos.
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El hombre es el único zorro que instala una trampa, le pone una carnada y luego mete la pata
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Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuente entre los autores modernos, es decir, escribir acerca de nada.
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Nada es constante en este mundo sino la inconstancia.
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Es imposible que una cosa tan natural, tan necesaria y tan universal como la muerte pueda haber sido destinada a la humanidad, por la providencia, como un mal.
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Cada hombre tiene su gusto propio - decía María Antonia, su ex alumna, una experta en machos y cama-, cada uno tiene su característica, unos sabios, otro no. Pero si una sabe aprovechar, ¡Ah!, todos son buenos...
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Pero ni aun así adquirió el difunto un aspecto púdico y decente: era un muerto de carnaval, ni siquiera mostraba sangre de bala o de puñalada corriéndole por el pecho que pudiera rescatarlo de su condición de mascarita.
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La tomaba como a un juguete; un juguete o un cerrado capullo de rosa que él hacía abrirse en cada noche de placer. Doña Flor iba perdiendo la timidez, entregándose a esa fiesta lasciva con creciente violencia, transformándose en amante impulsiva y audaz.
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Malvina odiaba aquella tierra, la ciudad llena de murmuraciones, de los dimos y diretes. Odiaba aquella vida y contra ella pensaba luchar. Comenzó a leer, encaminada por Juan Fulgencio, que le recomendaba libros. Descubrió otro mundo más allá de Ilhéus, d
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Pero ¿Qué es una doncella, con su deseo bobo, ignorante, comparada con una viuda, cuya ansiedad está formada por el conocimiento y la ausencia, la contención y la penuria, el hambre y el ayuno, lúcida y atrevida en su deseo?
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Nuestras elites son extremadamente preconceptuosas y a esta altura de mi vida no les presto atención. Yo nunca me consideré un literato, sino un novelista profesional sin abandonar mi posición al lado del pueblo, de los que sufren.
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La buena conciencia es blanda almohada.
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No se inventa y se perfecciona nada al mismo tiempo.