Demasiado tiempo me debatí en la añoranza, con la mirada clavada en la lejanía, demasiado tiempo permanecí en la soledad, así que ya no se callar.
Frases célebres sobre: ada. [Página 424]
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A pesar de que es malo; peor es silenciarlo, pues todas las verdades silenciadas acaban por destilar veneno.
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Y es que nada hay tan difícil como cerrar por amor la mano abierta y avergonzarse de su generosidad.
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Vuestra virtud es vuestro propio ser, y no nada ajeno a vosotros; es piel y disfraz.
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En la realidad no ocurre nada que corresponda rigurosamente a la lógica.
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Miradas todas del amor, instantes divinos, moristeis prematuramente.
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Sois estériles; ésta es la razón de que no creáis en nada.
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La única convicción auténtica que habría que tener es que nada se debe tomar demasiado seriamente.
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Cuando el hombre se pone a reír a carcajadas, supera a todos los animales en vulgaridad.
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Quiero sacar a luz todos los secretos de vuestro fondo; y cuando estéis expuestos, escarbados, al sol, también vuestra mentira estará separada de vuestra verdad.
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Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
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El concepto de la muerte debe acompañarte en cada momento, para poder comprender el precio de la vida.
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La inteligencia es la función que adapta los medios a los fines.
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El deber que se impone a todo cristiano es el de mirar la realidad de frente, el de ser plenamente consciente. Nada más opuesto al cristianismo que la idealización de la realidad.
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La máquina ha destruido la estructura secular de la vida humana, orgánicamente vinculada con la vida de la naturaleza.
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Todo aislamiento es un mal ante el cual hay que luchar espiritualmente. Y nada más triste que ver bosquejarse el sentimiento del pecado en la limitación y la codicia de una clase.
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Cada individuo tiene un puesto que ocupar en el mundo, y es muy importante si lo ocupa o lo deja vacante.
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La verdad es que no hay nada tan engañoso como la naturaleza humana. Juzgándola solo por su apariencia, era difícil de creer que algo tan bello pudiera ser a la vez tan cruel. ... No puede uno fiarse de las apariencias.
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Soy como la noche: callada, profunda, horizonte. Soy como las estrellas: incertidumbre, lejanía, destello.
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La vida sigue creando en mi rostro una cruel máscara desbordando agua sorda y helada, y su veneno esconde alguna grandeza.