Para quien ama la lisonja, es enemigo quien no es adulador.
Frases célebres sobre: adula. [Página 4]
Hay un total de 80 freses célebres sobre "adula" este sitio web. [Página 4]
-
-
La adulación es una puerta muy ancha para el favor; pero ningún ánimo noble puede entrar por ella, porque es muy baja.
-
Si quieres a una mujer sin declarárselo, ella se siente adulada por tal timidez y, a sus ojos, tú eres un <<hombre peligroso>>. Pero si tu timidez se prolonga demasiado, se enoja y acaba llamándote asno
-
Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos
-
La adulación no hace daño... siempre que no la inhales.
-
Siempre inventamos grandes cualidades en los que nos adulan. Éste es el secreto de muchas carreras políticas.
-
El amor propio es el más grande de todos los aduladores.
-
Yo prefiero estar solo que tener como un millón de aduladores rodeándome.
-
Un príncipe que escriba contra la adulación es algo tan raro como un Papa que escriba contra la infalibilidad
-
Aquel a quien le gusta que le adulen es digno del adulador.
-
Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio.
-
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
-
El que gusta de ser adulado es digno del adulador.
-
Quien se complace en ser adulado es digno del adulador.
-
El hombre es un animal que se alimenta de adulaciones.
-
Si estás para hacer el bien, debes hacerlo en el momento oportuno. Generalmente, el bien es el pretexto del hipócrita, del adulador y del sinvergüenza.
-
Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones
-
PATROCINADOR, sust.: Alguien que tolera, apoya o protege a otros. Usualmente, un desgraciado que apoya con insolencia, y es pagado con adulación.
-
¡Cuánto se parece a la amistad la adulación!
-
¿Quién ha tenido jamás valor para decirse la verdad? ¿Quién no se ha adulado a sí mismo cuando los demás le han alabado? Miramos con demasiada afición todo cuanto nos rodea y el favor que nos hacemos impide que nos juzgue¬mos con rectitud.