En realidad yo he elegido dónde quería jugar. Estuve seis años en el Manchester y le debo todo lo que soy ahora. En Manchester hice historia y gané muchos títulos
Frases célebres sobre: aho. [Página 43]
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Cuando el tiempo se atasca en sus rompeolas, tu acaso al suyo inmenso reconcilias, y afloras más precisa, memoria, de la oscura región donde bajabas, como ahora al escampar se espesa el verde en los ramajes, el bermejo en los muros.
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Del brazo tuyo he bajado por lo menos un millón de escaleras y ahora que no estás, cada escalón es un vacío.
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Desde el fondo de mi abatimiento miro ahora más allá de los Andes y quisiera con toda mi alma estar allí.
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Ahora que he llegado a la vejez, ¡cómo la detesto!
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Bebo para olvidar, pero ahora... no me acuerdo de qué
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Lo que debo hacer es morir ahora. Aceptar la justicia de la muerte y la injusticia de la vida.
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Seré lo que he de ser. Pero ahora soy lo que soy. Hoy trabajaré escuchando el ritmo de mí ser. Desoyendo las voces del deberías. Trabajaré en armonía con mi ritmo. Permaneceré fiel a mí mismo.
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Ahora siento hacia mis semejantes un odio sereno, o una piedad tan inactiva que es lo mismo.
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Ahora es el tiempo de los claroscuros, de las manos memoriosas, de esta indecisión con la que llega la mañana y entran por las rendijas los dedos del sol.
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En un primer momento, la gruta me pareció profundamente oscura. Los rayos solares parecían apagarse en ella por degradaciones sucesivas. Su vaga transparencia no era ya más que luz ahogada. El capitán Nemo entró en ella y nosotros le seguimos. Mis ojos se
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Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso.
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... se está advirtiendo a los liberales que, ahora que se vieron salvados de la revolución, más vale que se contenten con una tiranía ordenada...
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Odié cada minuto del entrenamiento. Pero me dije: no abandones, entrená ahora y sé un campeón por el resto de tu vida.
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El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
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Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
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Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia.
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Dios aprieta, pero no ahoga.
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No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
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El trabajo, la labor, es una necesidad psicológica; la necesidad de gastar la energía física acumulada; una necesidad que es en sí la salud y la vida. Si tantas clases de trabajo útil son hechas ahora de mala gana, es únicamente porque imponen un exceso d