Ahora me han derrotado, pensó. Soy demasiado viejo para matar tiburones a garrotazos. Pero lo intentaré mientras tenga los remos y la porra y la caña.
Frases célebres sobre: aho. [Página 51]
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Eres una perra dijo-, una perra rica. Ahora estoy lleno de poesía. Podredumbre y poesía. Poesía podrida...
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Soy un hombre viejo y cansado. Pero he matado a este pez que es mi hermano y ahora tengo que terminar la faena.
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Era demasiado bueno para durar, pensó. Ahora pienso que ojalá hubiera sido un sueño y que jamás hubiera pescado el pez.
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Ahora: una palabra curiosa para expresar todo un mundo y toda una vida.
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Ahondaré en ti mismo y abrasará tu sangre el fuego de la mía rebelde y soñadora.
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Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que
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Julio. Mujeres suyas no tienen. Ahora bien, ¿qué de extraño hay en que tengan hijos, puesto que son hombres, no eunucos?
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Julio. Que cada uno piense lo que quiera con tal de que hable bien o al menos guarde silencio. Ahora bien, el romano pontífice no puede ser censurado, ni siquiera por un concilio general.
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No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante.
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Él no me conviene y yo no le convengo a él. ¿Cómo vamos a conseguir que esto funcione? La idea de no volver a verlo casi me ahoga... mi cincuenta sombras.
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Ahora sí que te dimos en el talón. La muerte de la que huyas, correrá acompasadamente a tu lado. Buenas noches, Aquiles.
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Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro que dos estrellas de diferentes galaxias.
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Hace quien sabe cuánto tiempo pasó esto que ahora ocurre: la memoria es engañosa por su exceso de fidelidad.
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Alma errabunda, tenue, huésped y compañera del cuerpo ¿dónde estás ahora? pálida, rígida, desnuda, privada de los consuelos habituales.
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Un sólo hombre, con sus dilaciones, restableció nuestra situación; porque no antepuso las habladurías a nuestra salvación. Por eso ante la posteridad y más aún ahora resplandece la gloria de este hombre.
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¡Adiós! ¡Adiós! ¡Te amaré siempre! Desde ahora, abandono la virtud.
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Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y al propio tiempo observo sus acciones.
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Exige mucho de ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
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Hay más de 100 motivos por los cuales no debería matarte, pero ahora mismo, no se me ocurre ninguno