Lo que más me sorprende es la alegría.
Frases célebres sobre: alegría. [Página 2]
Hay un total de 542 freses célebres sobre "alegría" este sitio web. [Página 2]
-
-
Hay más nobleza de alma en gozar de la alegría de los demás que en afligirse por sus desgracias.
-
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.
-
Te quiero con tu tristeza y tu angustia; para sufrir contigo y no para llevarte a ningún falso reino de la alegría.
-
¡Qué alegría haber matado a nuestros hijos!
-
Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla.
-
El Señor no nos va a preguntar qué hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir.
-
El libro es muy útil: no se le agotan las pilas, no hay que enchufarlo, no se queda sin cobertura; considero que es la alegría de tu vida porque te lo puedes llevar a cualquier sitio.
-
El flamenco siempre es un pena, el amor es un pena también. En el fondo, todo es una pena y una alegría.
-
Hay que ir a votar con la alegría de la defensa de la libertad
-
Frío y calor, otoño o primavera, ¿dónde... dónde se encuentra la alegría?
-
¡Cuán bella y caprichosa es la alegría!
-
Todos los días perdemos una docena de genios en el anonimato. Y se van. Y nadie sabe de ellos, de su historia, de su peripecia, de lo que han hecho, de sus angustias, de sus alegrías. Pero al menos una docena de genios se van todos los días sin que sepamo
-
Ser del Atleti tiene una ventaja, da pocas satisfacciones pero muchas alegrías.
-
Así mata la alegría, súbita como el dolor.
-
La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.
-
Hazles comprender que no tienen en el mundo otro deber que la alegría.
-
A cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta.
-
Cada mañana, cuando me levanto, experimento una exquisita alegría, la alegría de ser Salvador Dalí, y me pregunto entusiasmado ‘¿qué cosas maravillosas logrará hoy este Salvador Dalí?”
-
Con frecuencia una falsa alegría vale más que una tristeza cuya causa es verdadera.