De qué sirve la vida, si a un poco de alegría le sigue un gran dolor. Me parece mentira que tampoco esta noche escucharé tu voz.
Frases célebres sobre: alegría. [Página 24]
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La alegría de ver y entender es el más perfecto don de la naturaleza
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Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría.
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Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría
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El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
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Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.
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Buscas la alegría en torno a ti y en el mundo. ¿No sabes que sólo nace en el fondo del corazón?
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La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que poseemos
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¿Estás triste? busca a otra persona triste y consuélala: encontrarás la alegría
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Admiro la belleza del mundo... La alegría profunda de las cosas, y el profundo dolor...
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¡Alegría! ¡Oh alegría desatada en las alturas del cielo! Las telas puras resplandecen, los invisibles atrios están sembrados de hierbas y las verdes delicias del suelo se pintan al siglo de un largo día.
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La diferencia entre la alegría y la felicidad es que la alegría es un líquido y la felicidad un sólido
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Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha.
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Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.
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Ser, y nada más. Con eso basta. Respirar: basta. ¡Alegría, alegría por doquier...!
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El orgullo de madre, la alegría de padre.
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La alegría no está en las cosas sino en nosotros.
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Odio las cadenas de producción en serie de las grandes fábricas, que les priva a los hombres de la alegría por los esfuerzos de su trabajo, haciendo hombres y productos baratos.
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Una onza de alegría vale por una libra de tristeza
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Con frecuencia una alegría improvisada vale más que una tristeza cuya causa es verdadera. Sepamos, pues, improvisar nuestra alegría.