Las riñas de los amantes renuevan el amor.
Frases célebres sobre: ama. [Página 249]
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Ama a Jesús generosamente. Ámale confiadamente y sin mirar hacia atrás, sin temor. Entrégate totalmente a Jesús Desea amarle mucho y amar el amor que no es amado.
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Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos.
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Fuiste por amor criada hermosa, bella, y ansía en mis entrañas pintada, si te pierdes, mi amada, alma, buscarte has en mí.
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¿Quien no temerá habiendo gastado gastado parte de la vida en no amar a su Dios?
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Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor.
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Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío.
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La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo
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Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle
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¡Oh Señor y verdadero Dios mío! Quien no os conoce, no os ama.
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No sabemos amar... No está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios...
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Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno lo dan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden.
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No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama.
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Mire yo a mi Amado y mi Amado a mí; mire El por mis cosas y yo por las suyas.
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Si Satanás pudiera amar, dejaría de ser malvado.
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Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos
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Matar con el pensamiento todo cuanto se ama: única manera de morir.
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De todos los seres humanos, sólo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos.
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Los sabios aceptaron con reconocimiento y pasaban el resto de sus vidas en asimilar ideas de séptima mano, dormir buenas siestas y aburrir a sus alumnos, que no dejaban de bostezar, con la palabrería anémica y libresca que ellos llamaban sabiduría.
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Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar.