Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da
Frases célebres sobre: amo. [Página 487]
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Estar enamorada no es como tener un canario en una jaula -dijo-. Cuando pierdes a tu novia no sales a buscar otra que la sustituya.
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Yo sabía algo de esa clase de amor. Sabía lo que era desnudar tu corazón palpitante y temer, cuando lo hacías, que los latidos se oyeran demasiado y te delatasen.
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La diligencia nos parece tardanza cuando deseamos una cosa.
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Necesitamos la vida entera para aprender a vivir, y también, cosa sorprendente, para aprender a morir
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Hemos de comportarnos no como si tuviéramos que vivir para el cuerpo, sino como quien no puede vivir sin él. Para quien ama demasiado el cuerpo la honestidad es despreciable
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Debemos considerar quiénes somos, y no la reputación en que estamos.
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Por patria reputamos la tierra donde vivimos felizmente.
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No hay cosa que más pronto torne a sí, que el amor.
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Pero ella, por supuesto, me veía tumbada en la cama; y como dirá cualquiera que haya estado enamorado, es en la cama donde uno sueña; en la cama, a oscuras, cuando nadie ve que se te ponen coloradas las mejillas, aflojas el manto de represión que mantiene
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Aprendamos a aumentar la continencia, a enfrentar la demasía, a templar la gula, a mitigar la ira...
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Dice hecatón: te descubriré un modo de provocar el amor sin filtro mágico, sin hierbas, sin ensalmos de hechicera: si quieres ser amado, ama.
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En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días.
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Cuando fui a los lavabos había un corazón con una flecha y palabras de amor. Deja que duerma recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.
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Las rocas de ayer cantaban cuando las golpeábamos estalactitas en las viejas cuevas, goteando oscuridad, nuestras llamadas de amor pequeñas como un diapasón.
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La tierra a la que aplicábamos nuestro oído durante tanto tiempo está despellejada o muy callosa, y sus entrañas tentadas por un augurio impío. Nuestra isla está llena de ruidos nada confortantes.
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Puede que el amor no haga girar al mudo, pero debo admitir que hace que el viaje valga la pena.
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El verdadero amor no sufre dilaciones.
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Ningún descubrimiento se haría ya, si nos contentáramos con lo que sabemos.
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La bondad es lo que importa, pues es el bálsamo que pone un poco de suavidad en cualquier amarga llaga