Con el genio se inician las grandes obras, pero sólo con el trabajo se les acaban.
Frases célebres sobre: and. [Página 379]
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Cuando las cosas se vuelven difíciles, lo difícil son las cosas
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Ojo a la situaciones inesperadas. En ellas se encierran a veces las grandes oportunidades
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La publicidad es el factor y la fuerza moral más grande de nuestra vida pública
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Cuando no se ha sabido vivir, menos aún puede saberse morir.
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Cuando uno está dominado por el lujo, la privación de lo superfluo le es casi tan sensible como la falta de lo necesario
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Cuando la amistad y el afecto se fueron, es siempre de buen tono reemplazarlos por la delicadeza.
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El Führer quiere tratar nuevamente de consolidar los frentes. Espera algunas victorias de la guerra submarina, especialmente cuando entren en acción nuestros nuevos submarinos que todavía no han sido lanzados al ataque.
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Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
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Es buena la propaganda que conduce al éxito.
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Empezando por Lublín, los judíos del Gobierno General están siendo evacuados hacia el Este. El procedimiento es un poco bárbaro y no es preciso describirlo detalladamente aquí. No quedarán muchos judíos. En conjunto puede decirse que el 60 por ciento tend
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Cuando se sobrepasa lo sublime se cae en la extravagancia.
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Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos.
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No puede hallarse poesía en ningún lado cuando no se lleva dentro.
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Sin el dogma, la moral no es otra cosa que un conjunto de máximas y sentencias; con el dogma, conviértese en mandamiento, obligación y necesidad
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La justicia sin la fuerza y la fuerza sin la justicia constituyen dos grandes desgracias
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Cuando se ama es el corazón quien juzga.
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Cuando se ama, el corazón es el que juzga
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A los antiguos hay que leerlos despacio; necesitamos mucha paciencia, es decir, mucha atención para obtener placer cuando recorremos esas obras.
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Cuando uno escribe debe decir sólo lo que aquellos a quienes uno se dirige quieren saber. No es a la satisfacción del propio espíritu a lo que uno debe aspirar en esta correspondencia, sino a la satisfacción del espíritu del otro.