Marx no se limitó a establecer nuevas teorías para explicar el mundo, sino para transformarlo. Se dedicó a descubrir las leyes rectoras de la evolución de la humanidad y de los fenómenos sociales.
Frases célebres sobre: ani. [Página 125]
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Partiendo, pues, de lo concreto, la filosofía marxista explica las leyes que rigen los procesos evolutivos de los fenómenos económicos, instituciones, estructuras sociales y sus correspondientes superestructuras, y el desarrollo histórico de la humanidad
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De lo dicho se desprende que el socialismo está al servicio del hombre, por lo que constituye para algunos el humanismo de nuestro tiempo, aunque en rigor sea más un método de análisis que un planteamiento filósofico.
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Queremos extender los límites de la humanidad un poco más
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La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
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El erotismo monta mecanismos que sustituyen el amor por un álgebra de sexos de combinaciones muy conocidas.
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Todo lo verdaderamente grande pertenece a la humanidad entera.
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El ser humano es el origen, el fundamento de la humanidad. Es demasiado evidente que el individuo pre-existió al grupo. La sociedad es el producto de adiciones individuales
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La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión.
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El budismo llama mácula del espíritu, a la cólera; el maniqueísmo, raíz del árbol de muerte. Lo sé. ¿Y de qué me sirve?
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El hombre despide un olor particular: de entre todos los animales sólo él apesta a cadáver.
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La honradez absoluta no existe en mayor cantidad que la salud perfecta. En todos nosotros hay un fondo de animal humano, al igual que hay un fondo de enfermedad.
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Ya sé que el grupo de jóvenes que se manifiesta no representa a toda la juventud y que un centenar de alborotadores por la calle causan más ruido que diez mil trabajadores que se quedan en su casa.
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No buscábamos la pobre satisfacción del medro personal, ni anhelábamos la triste vanidad de los honores, ni queremos otra cosa que no sea el verdadero triunfo de la causa, consistente en la implantación de los principios, la realización de los ideales y l
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Tuvo entonces la brusca convicción de que el dinero constituía el estiércol en medio del cual surgía aquella humanidad del mañana.
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La desdicha, como el dolor físico, iguala los minutos. Los días se convierten en el mismo día, los actos en el mismo acto y las personas en un solo personaje inútil. El mundo pierde su variedad, la luz se aniquila y los milagros quedan abolidos.
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El hombre: el único animal que recuerda lo que ha asesinado.
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La vanidad puede estar unida con un bien natural, pero la envidia supone siempre perversidad en el corazón.
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¡Qué pretensión tan vanidosa la tuya de querer evitar que mis manos sobre tu piel se hicieran lluvia!
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La incesante batalla por la vida, que nos ha hecho enemigos del animal de los prados y del pájaro del cielo, excita también nuestros instintos contra los habitantes del arroyo.