Los grandes científicos son una raza rara, así que cuanto más se estudie ciencia, mayor será la probabilidad de encontrar a aquellos para los que se convierta en una vocación
Frases célebres sobre: aquell. [Página 38]
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Recuerdo que pensé que su belleza era también interna. No se trataba sólo de su apariencia, aunque sin duda era la mujer más bonita que había visto en mi vida. Consistía en algo más profundo. Salía de dentro de ella también. Era su manera de ser, y aquell
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La guerra no discute que esta o aquella ciudad deba obedecer a un buen príncipe antes que servir a un tirano, sino si se pone a nombre de Fernando o Segismundo, si paga el impuesto a Felipe o a Luis.
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Julio. Tú quizá sueñas todavía con aquella antigua Iglesia en la que tú en compañía de algunos famélicos obispos hacías de ponttífice completamente inútil, sometido a la pobreza, al sudor, a los peligros y a mil inconvenientes.
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La Guerra sólo es buena para aquellos que no la han experimentado.
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Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
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Si no quieres ver tus deseos frustrados no desees jamás sino aquello que sólo de ti depende.
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Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.
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La Iglesia institución creo que a veces se olvida de aquella indicación que hizo Jesús de que había que mirar a los signos de los tiempos.
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Lo que mayor interés demuestran en saber los enamorados es aquello que más va a hacerles sufrir.
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¿Qué podría ser aquello? ¿Alguna manifestación venérea? ¿Algún resabio atávico? ¿La incubación de algún parásito maligno?. Zimens voló a preguntas, sufrió todos sus exámenes, todas sus prescripciones, para saber, al fin, que las garras implacables de un c
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Mucha gente importante me invita a ir a esta o aquella otra ciudad. Yo les respondo que no voy porque sólo me verían a mí, a un hombre como cualquier otro. Yo les invito a venir a Maranello porque aquí ellos pueden ver cómo hacemos nuestros coches y ellos
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Te amé de veras, flor de pecado, como a ninguna mujer amé. Dios es testigo que hasta he llorado la noche aquella que no te hallé.
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Amo con amor de ternura a la raza indígena, por lo mismo que he observado de cerca sus costumbres, encantadoras por su sencillez, y la abyección a que someten esa raza aquellos mandones de villorrio, que, si varían de nombre, no degeneran siquiera del epí
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La carencia de escuelas, la falta de buena fe en los párrocos, y la depravación manifiesta de los pocos que comercian con la ignorancia y la consiguiente sumisión de las masas, alejan, cada día más, a aquellos pueblos de la verdadera civilización que, cim
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Cuyos sollozos acompañaban el dolor de aquellas tiernas aves sin nido.
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La libertad sólo puede fijar su residencia en aquellos Estados en que el pueblo tiene el poder supremo.
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Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.
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Desconfía de aquellos que no han considerado nunca el suicidio. Van haciendo paso a paso el camino, cegándose al abismo que siempre acosa al hombre. Entran en la matemática rueda de la materia. Se hacen invulnerables a la desesperación. Cuentan incluso, f
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Superstición, aquella en la que se condensa un inane temor de los dioses; religión, aquella que se cimenta en un piadoso cultivo de la divinidad