Acuérdate que debes comportarte en la vida como en un banquete. Si se pone algún plato delante de ti, puedes meter la mano y tomar honestamente tu parte; si sólo pasa por delante de ti, guárdate bien de detenerlo o de meter la mano en él temerariamente: a
Frases célebres de Epicteto.
Epicteto fue un filósofo griego, de la escuela estoica, que vivió parte de su vida como esclavo en Roma.
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Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo demuestra que la educación ha comenzado.
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Cuando estés de noche en tu habitación, aun cuando tengas las puertas y las ventanas cerradas y apagada la luz, no digas que estás solo: nunca se está solo.
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Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.
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Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió.
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El alma es como una ciudad sitiada: detrás de sus muros resistentes vigilan los defensores. Si los cimientos son fuertes, la fortaleza no tendrá que capitular.
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El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.
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El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.
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El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.
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El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
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El origen de la filosofía es percatarse de la propia debilidad e impotencia.
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El que tiene suerte, encuentra en el yerno un hijo; el que no la tiene, pierde una hija.
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Engrandecerás a tu pueblo no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes.
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Es más difícil que una persona rica sea modesta a que una persona modesta sea rica.
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¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera. Por el contrario, ¿no deberá esforzarse todo mi ser por seguir a Dios, sus leyes y mandamientos?
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¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.
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La envidia es el adversario de los más afortunados.
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La felicidad no consiste en desear cosas sino en ser libre.
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La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.
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La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.