De residuos de teoría construimos el martillo para demoler lo viejo.
Frases célebres sobre: ara. [Página 451]
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Hoy sé que así tratabas de explicarme que el mundo es demasiado grande para nuestra nostalgia.
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Para saber bien las cosas, hay que conocerlas con todo detalle; y como los detalles son casi infinitos, nuestros conocimientos son siempre superficiales e imperfectos
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Los vicios entran en la composición de las virtudes como los venenos en las medicinas. La prudencia los reúne y los combina para utilizarlos beneficiosamente contra los males de la vida.
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Pocas cosas son necesarias para hacer feliz al hombre sabio, pero nada satisface al tonto; esta es la razón de que gran parte de la humanidad sea miserable.
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Para el hombre ambicioso, el buen éxito disculpa la ilegitimidad de los medios.
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La gloria de los grandes hombres debe medirse siempre por los medios que han empleado para adquirirla.
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Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
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Hay ocasiones en la vida en las que para salir airosamente hace falta estar un poco loco
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Hay momentos en la vida en que conviene ser un poco loco para salir bien parado.
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A los viejos les gusta dar buenos consejos para consolarse de no poder dar malos ejemplos.
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Casi todos nuestros errores son más perdonables que los métodos que discurrimos para ocultarlos.
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La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.
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La esperanza, no obstante sus engaños, nos sirve al menos para llevarnos al fin de la existencia por un camino agradable.
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Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena.
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Se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para enderezar una mente retorcida.
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La mayor parte de los héroes son como ciertos cuadros; para apreciarlos no hay que mirarlos demasiado cerca
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Para los peces de acuario, el intercambio de agua es Dios.
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El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
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Carecemos de fuerza suficiente para seguir toda nuestra razón.