Los caminos prohibidos se han cruzado. Llevamos el paraíso como una cadena bendita miramos en él, como en un aljibe insondable, más profundo que los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.
Frases célebres sobre: ara. [Página 526]
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Sí, para nosotros es tierra en los zapatos. Sí, para nosotros es piedra entre los dientes. Y molemos, arrancamos, aplastamos esa tierra que con nada se mezcla. Pero en ella yacemos y somos ella, y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.
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La vida sólo te pone en las circunstancias que estás capacitado para manejar
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¿Para qué te sirven el amor, la fortuna, la instrucción y la riqueza, si no te concedes el tiempo de gozarlos a tu gusto?
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Si eres honesto en tu negocio, no llegaras a ser ni rico ni pobre
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La pobreza es para los ricos una ley de la naturaleza
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Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces
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El propósito de la cultura es hacer de nuestra mente un lugar de esparcimiento para los ratos de ocio
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Las almas acostumbradas a divulgar sus desdichas rara vez inspiran piedad
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Las dietas para adelgazar sirven a la gente para ganar peso más lentamente.
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Resulta verdaderamente asombrosa la prontitud con que un chisme basta para distraer la atención de una conversación intelectual.
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La modestia es el arte de animar a la gente a que se encuentren por si mismos cuan maravilloso es uno.
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Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque ellos nunca pararán de divertirse.
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Cualquier consumidor inteligente sabe lo que significa una garantía: que, pase lo que pase, no está cubierto.
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El aire de solemnidad que tan fuertemente había caracterizado el conjunto, incluso en los días de su uso, se veía considerablemente aumentado por los bastiones y los muros demolidos a medias y por las tremendas masas de ruinas, diseminadas a su alrededor,
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El carnaval parecía extenderse desde Venecia a lo largo de todas aquellas encantadoras playas, y el río estaba cubierto de naves que se dirigían hacia la ciudad, exhibiendo la diversidad fantástica de las máscaras. Hacia la caída de la tarde vieron con fr
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Pensamiento y estudio son igualmente necesarios para la felicidad de un país y para la vida de una ciudad. En el primero previenen las inquietantes sensaciones de indolencia y permiten el placer sublime de crear para la belleza; en la segunda, hacen que l
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Toma, aquí lo tienes -contestó el soldado-, te puede servir, aunque no creo que valiera mucho para defender el castillo. Ya te contaré una buena historia de este trabuco.
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La pasión de venganza, que en parte la había estimulado para la comisión de aquel acto atroz, murió en el mismo momento en que fue satisfecho y la dejó con los horrores de la piedad insuperable y del remordimiento.
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Mirara hacia donde mirara, ya fuera hacia la tierra durmiente o a las vastas regiones del espacio, la magnificencia del mundo estaba más allá de la mente humana, se advertía la sublimidad de Dios y la majestad de su presencia.