Enséñame a comer en otras manos, a no escribir poemas con tu huella, a apagar toda luz que tú encendiste, a separar el ruido de tu nombre de las cosas soñadas, de las cosas queridas.
Frases célebres sobre: ara. [Página 634]
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Desde que encontré tus labios, como una mariposa al descubrir su miel, necesito tu boca para embriagar tus noches y tus manos sedientas que alimentan mi piel.
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Hay una gran iglesia para amar, y sólo existo para adorar entre columnas de besos un cuerpo que no es humo.
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Hay quienes requieren un poema para saberse amados. Nosotros ya nos sabíamos amados y, sin embargo, allí estaba el poema.
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¡Es el camino de mi luna por encima de Dinamarca lo que hace resplandecer así mi cara!
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El mayor bien para el mayor número.
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El problema del socialismo en el mundo de hoy no parece consistir en cómo instaurarlo para hacer la revolución, sino en cómo instaurarlo, y, a pesar de ello, hacer la revolución.
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El mejor servicio que pueden prestar al cielo y al bienestar y felicidad de los pueblos, es preocuparse día y noche en educar niños para Dios, para sus padres y para la sociedad...
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Vinisteis, pues, hermanas para hacer el bien al prójimo.
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La religión es una necesidad para el hombre: éste lleva a Dios en el fondo de su corazón.
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Tengan presente que trabajan por Dios y para Dios y de este modo trabajarán con celo y con gusto en medio de los sinsabores y espinas que ofrece el grave cargo del magisterio.
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Estudien el carácter y capacidad de cada niña y sean ingeniosas para hablarles a su corazón y su cabeza.
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Jamás olviden las hermanas el fin santo de su vocación, a saber: la enseñanza de las niñas por amor de Dios y para Dios.
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La verdad, como el sol, no es patrimonio exclusivo de nadie, sino que pertenece a todos y para todos produce luz y Vida.
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Para que los pueblos sean felices y dichosos, no basta que el interés material ponga en contacto a los unos con los otros; es necesario además que la benevolencia y el verdadero afecto estreche sus corazones.
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Idea en tu imaginación una madre llena de cariño para con sus hijos; pues así has de ser tú para con esas niñas.
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Dame, Dios mío, más dilatados horizontes, nuevas tierras para extender tu reino
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Fatiguen lo menos que puedan la memoria de las niñas. No les hagan aprender de memoria cosa que no comprendan, y que antes no les hayan explicado. Y cuando no comprendan de una manera tengan mucha bondad y paciencia para explicárselo de otra.
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Nada tengo, te entregué para siempre el derecho a disponer de mi propia voluntad.
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Trabajar constituye un deber indispensable para el hombre social. Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón.