La vida es única y hay que vivirla bien, dándose todos los gustos mientras nadie sea perjudicado y respetes la libertad de tus semejantes. Soy epicureano en ese sentido, si te da placer comer, comerás hasta asquearte. Hay que agotar todas las posibilidade
Frases célebres sobre: art. [Página 119]
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Las escuelas que enseñan música te enseñan a usar los ojos para que reconozcas las notas. Pero esa es sólo una parte de la historia, porque los oídos son la parte más importante. Cuando la música sale, cuando la escuchas, va para los oídos. Así que es mej
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Quizás los españoles deberían jugar un poco más a las cartas, al menos así se relajan. Pero 'da por culo' perder también a las cartas. Pero yo creo que los españoles deberían hacerse un examen de conciencia y pensar que si van detrás y no están delante en
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Desde el momento en que el crecimiento del partido constituye un criterio del bien, se sigue inevitablemente la existencia de una presión colectiva del partido sobre el pensamiento de los hombres. Esa presión se ejerce de hecho. Se muestra públicamente. S
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Es dudoso que se pueda remediar esta lepra que nos mata sin antes suprimir los partidos políticos.”
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La herencia del Terror, por un lado, y la influencia del ejemplo inglés, por otro, instalaron a los partidos políticos en la vida pública europea. El hecho de que existan no es motivo suficiente para conservarlos ... El mal de los partidos políticos salta
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La supresión de los partidos sería un bien casi puro. Es eminentemente legítima en principio, y en la práctica solo parece susceptible de efectos buenos.”
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Las soluciones no son fáciles de concebir. Pero es evidente, tras un examen atento, que cualquier solución implicaría en primer lugar la supresión de los partidos políticos.”
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Los partidos hablan, cierto es, de educación de los que se les han acercado, simpatizantes, jóvenes, nuevos adherentes. Esa palabra es una mentira. Se trata de un adiestramiento para preparar la influencia mucho más severa que el partido ejerce sobre el p
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Los partidos son organismos públicos, oficialmente constituidos de manera que matan en las almas el sentido de la verdad y de la justicia.”
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Para valorar a los partidos políticos según el criterio de la verdad, de la justicia, del bien público, conviene comenzar discerniendo sus características esenciales. Se pueden enumerar tres:
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Pero de hecho, salvo raras excepciones, un hombre que entra en un partido adopta dócilmente la actitud de espíritu que expresará más tarde con estas palabras: Como monárquico, como socialista, pienso que... ¡Es tan cómodo! Porque no es pensar. No hay nada
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Si un hombre, miembro de un partido, está absolutamente decidido a ser fiel, en todos sus pensamientos, tan solo a la luz interior y a nada más, no puede dar a conocer esa resolución a su partido. Entonces se encuentra respecto del partido en estado de me
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Un hombre que se afilia a un partido seguramente ha percibido, en la acción y la propaganda de ese partido, cosas que le han parecido justas y buenas. Pero jamás ha estudiado la posición del partido respecto a todos los problemas de la vida pública. Al en
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No hay interés donde no se entrevé el fin de la acción. Lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa. Llamar, captar y fijar la atención, son las tres partes del arte de enseñar. Y no todos los maestros sobresalen en las tr
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Mientras las corridas de toros continúen, se continuará reforzando la idea, según la cual los animales no son más que cosas que podemos utilizar a nuestro gusto, e incluso sacar provecho de su sufrimiento como parte de un espectáculo para el entretenimien
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Puedes registrarte en el mejor hotel, puedes ser parte de la banda de rock más grande de todos los tiempos y tener toda la fama y el reconocimiento, pero cuando entras a la habitación, el papel higiénico sigue siendo precisamente eso; papel higiénico.
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No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.
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Los políticos no te acusan de 'avaricia' por querer el dinero de otra gente... sino por querer quedarte con tu propio dinero.
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… el oráculo divino dijo cosas más importantes sobre Licurgo, el legislador de Lacedemonia, que sobre mí, pues se cuenta que al entrar en el templo se dirigió a él diciéndole: ¿Me pregunto si debo llamarte dios u hombre? A mí no me comparó con un dios, pe