Haga usted de mi casa su posada. Las posadas no son residencias.
Frases célebres sobre: asa. [Página 141]
Hay un total de 4211 freses célebres sobre "asa" este sitio web. [Página 141]
-
-
Uno puede dar la vida por cualquier cosa y sentirse un héroe, pero los verdaderos héroes son los que nos ayudan a vivir. Labrar la tierra, construir una casa, formar una familia, es una tarea harto más difícil que morir por cualquiera de esas cosas.
-
No hay teorías para la vida: la vida desprecia a las teorías. La vida es el agua que pasa por cualquier parte, es el aire que entra por cualquier cerradura.
-
En el matrimonio es preciso contar con cualidades que resistan, que duren, y las grandes pasiones pasan pronto; al paso que una condición apacible en todos tiempos es buena.
-
El público siente en masa y reunido de una manera muy distinta que cada uno de sus individuos en particular.
-
La que se casa muchas veces, no se casa; es una adúltera dentro de la ley
-
La vida no es sino un río de cosas que pasan y se pierden. Veo una cosa por un instante, y ya pasó; y otras y otras pasarán... Pronto me llegará la orden: -Te has embarcado; has navegado; has llegado; desembarca
-
Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates, y tantos otros; y me pregunto: Ahora ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado, para luego morir y volverse tierra...!
-
Es vivir dos veces el poder disfrutar de la vida pasada
-
La que se casa repetidas veces, no se casa; es una adúltera dentro de la ley.
-
He pasado la mayor parte de mi vida estudiando las vidas de otros pueblos, con el fin de que los occidentales puedan entender su propia vida.
-
En este libro he tratado de describir los tipos de experiencias que han hecho de mí lo que soy, yo, personalmente, y de distinguir los tipos de experiencias que podrían formar parte de una manera de educar a los niños y de ver el mundo que incluye el pasa
-
Hay muchos acontecimientos importantes que pasan a espaldas de la gente, sin que ésta tenga ocasión de presenciarlos: el nacimiento y la muerte, por ejemplo. O el abandono momentáneo que conlleva el sexo.
-
El mundo exterior pasaba a segundo plano ante las demandas de los estómagos vacíos, y la vida venía a condensarse en dos ideas unidas: procurarse alimento y comer. ¡Comida! ¡Comida! ¿Por qué el estómago tenía la memoria más sensible que el cerebro?
-
Te quiero. Te quiero por tu bravura y tu tenacidad, y tu brío y tu implacable dureza. ¿Cuánto te quiero? Tanto que, hace un momento, hubiera ultrajado la hospitalidad de la casa que nos ha acogido a mi familia y a mí, hubiera olvidado la esposa más buena
-
Las calles me pertenecen pero no hay casas; fueron desde la niñez destruidas. Sus habitantes vagan por el aire en busca de alojamiento.
-
Se pasaban los primeros tres años de colegio diciéndote que fingieras esto o que fingieras aquello, y el resto de cursos castigándote si lo hacías.
-
No sabe qué es peor, un pasado irrecuperable o un presente que lo destruirá si lo observa con demasiada atención. Luego está el futuro. Puro vértigo.
-
¿Por qué tiene la sensación de que se ha traspasado una línea, de que se ha transgredido una frontera? ¿Cuánto es demasiado? ¿Cuándo se ha ido demasiado lejos?
-
Lo mismo que el porvenir, el pasado no se saborea todo de una vez, sino grano a grano