Los que ponen demasiado empeño en las cosas pequeñas, por lo común se hacen incapaces de hacer las grandes.
Frases célebres sobre: asia. [Página 27]
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Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.
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Llevar una dieta demasiado severa para guardar la salud es una enfermedad tediosa.
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Cuando nuestro odio es demasiado vivo, nos coloca por debajo de lo que odiamos
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Querer conservar la salud siguiendo un régimen demasiado riguroso es una enfermedad irritante.
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No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que son demasiado cobardes para manifestarla
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A veces demasiada bebida apenas es suficiente
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Soy egoísta y egocéntrico. Los otros constituyen, con demasiada frecuencia, un notable y desagradable fastidio.
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Cuando lo quieres, se va demasiado rápido. Cuando lo odias, parece durar hasta el último momento
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Podría decir muchas cosas sobre el radio y la radioactividad pero me tomaría demasiado tiempo
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Si bien uno está contento de pertenecer a una red cultural, llega un momento en que se necesita más tiempo para la reflexión. De lo contrario, ésta es superficial, demasiado rápida, sin tiempo para asimilar, criticar, sopesar. Hace falta más tiempo para e
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Ahora me han derrotado, pensó. Soy demasiado viejo para matar tiburones a garrotazos. Pero lo intentaré mientras tenga los remos y la porra y la caña.
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Era demasiado bueno para durar, pensó. Ahora pienso que ojalá hubiera sido un sueño y que jamás hubiera pescado el pez.
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Él no tenía paciencia con los haraganes y, en cierto modo como yo en el futuro, no era demasiado popular y se veía un poco marginado. La enseñanza que me dejó fue que siempre debía da el máximo, y que nunca dejara sin terminar lo que había empezado.
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Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
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Soy totalmente consciente de que estoy llevándote por un camino oscuro, Anastasia, y por eso quiero de verdad que te lo pienses bien.
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Anastasia, no soy un hombre de flores y corazones. No me interesan las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares. Deberías mantenerte alejada de mí.
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A veces me pregunto si me pasa algo. Quizá he dedicado demasiado tiempo a mis románticos héroes literarios, y por eso mis ideales y mis expectativas son excesivamente elevados. Pero en la vida real nadie me ha hecho sentir así.
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Cuando me dicen que mis coches consumen demasiado o que son demasiados peligrosos por su potencia, me dan ganas de reír. La vida misma es un cotidiano consumo de energía y riesgo
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Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contor