Un atardecer, senté a la Belleza sobre mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la insulté.
Frases célebres sobre: belleza. [Página 15]
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La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
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Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Pero entonces, ¿el mundo no es más que una linterna mágica? Ciertamente el esp
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La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.
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La belleza vale más que cualquier carta de recomendación.
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Para el amor, la belleza y el deleite, no hay muerte ni cambio
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En las presas yo divido lo cogido por igual; sólo quiero por riqueza la belleza sin rival
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La poesía levanta el velo de la belleza ocultada del mundo.
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Una señora encantadora, vestida con la luz de su propia belleza.
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El fin último del arte contemporáneo no es crear belleza sino libertad. De ahí proviene su afán moralizador, que ha convertido en predicadores a muchos artistas.
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Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.
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La belleza es más fatalidad que la muerte.
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La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
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La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
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La belleza es el resultado de una selección sexual.
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El profesor que piensa acertadamente deja vislumbrar a los educandos que una de las bellezas de nuestra manera de estar en el mundo y con el mundo, como seres históricos, es la capacidad de, al intervenir en el mundo, conocer el mundo.
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El orden es la forma de la que la belleza depende.
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La alegría no llega sólo con el encuentro de lo hallado sino que forma parte del proceso de búsqueda. Y enseñar y aprender no se pueden dar fuera de ese proceso de búsqueda, fuera de la belleza y de la alegría.
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Todo lo que componía una gran fragancia, un perfume: delicadeza, fuerza, duración, variedad y una belleza abrumadora e irresistible. Había encontrado la brújula de su vida futura.
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En la casa de mi madre todo invitaba al amor. Era un paraíso del amor. Amor se respiraba y amor se bebía; la belleza de las dos mujeres, sus amantes, los perfumes, los cantos, la música, los bailes..., y hasta la grotesca y dramática huida de los invitado