A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia.
Frases célebres de Arthur Schopenhauer.
Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán.
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Bajo el imperio de un interés amoroso, desaparece todo peligro y hasta el ser más pusilánime encuentra valor.
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Cada partida es una anticipación de la muerte y cada encuentro una anticipación de la resurrección.
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De vez en cuando se aprende algo, pero se olvida el día entero.
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El buen Dios, previendo en su sabiduría que su pueblo elegido sería disperso por el mundo entero, dio a todos sus miembros un olor especial que les permitiese reconocerse y encontrarse en todas partes: es el faetus judaicus.
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Hay seres de los que no se concibe cómo llegan a caminar sobre dos piernas, aunque eso no signifique mucho.
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La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida.
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La necesidad de sociedad, nacida del vacío y la monotonía del propio interior, empuja a los hombres los unos hacia los otros Parerga y Paralipómena 1851
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Me había percatado de la diferencia entre mi persona y los seres humanos desde muy temprano; pero pensaba: primero conoce a un centenar de hombres y seguramente encontrarás al ser humano que buscas; luego pensé: lo encontrarás si buscas entre mil; y por ú
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Nada es tan implacable ni tan cruel como la envidia; y, sin embargo, en despertarla es en lo que principalmente nos esforzamos, de manera constante.
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Ojalá que todo pueblo que adora un Dios que hace de los vecinos tierras de promisión encuentre su Nabuconodosor, así como su Antíoco Epifanes, no guardando para con él ninguna consideración weiter keine Umstánde mit ihm gemacht werden.
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Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la tierra.
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Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería
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Se dice que la maldad se expía en aquel mundo; pero la estupidez se expía en éste.
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Tanto prevalece la salud por sobre todos los bienes exteriores que probablemente un mendigo sano sea más feliz que un rey enfermo.
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Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción.
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Los hombres vulgares sólo piensan en cómo pasar el tiempo. Un hombre inteligente procura aprovecharlo
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Toda verdad atraviesa tres fases: primero, es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente
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La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestran cuánto se aburren.
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Predicar moral es cosa fácil; mucho más fácil que ajustar la vida a la moral que se predica