Las confidencias del amor no pueden ser confiadas al aire sin acarrear desastres. Deben ser reveladas solamente por escrito, no caer en oídos de nadie, disimularse a la naturaleza y a todas las clases de la sociedad.
Frases célebres sobre: ben. [Página 52]
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Los pueblos que saben dignificarse en el trabajo y en las luchas, los pueblos que tienen ungida la piel por el sudor o por la sangre, son pueblos llamados a grandes destinos. Y el destino de Bolivia es grande.
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Que este aire sea testigo de su corazón de largo alcance, y en las trincheras, un omnívoro y activo océano sin ventana es la materia... ¿De qué sirven estas estrellas delatoras? Todo deben contemplar ¿Para qué? En la reprobación del juez y del testigo, en
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Lo que nos parecen pruebas amargas, son a menudo bendiciones disfrazadas.
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Los viejos lo creen todo; los adultos todo lo sospechan; mientras que los jóvenes todo lo saben.
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Se debe absorber el color de la vida, pero no se deben recordar nunca sus detalles.
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Los padres no deben ser vistos ni oídos: esta es la única base acertada para la vida familiar.
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Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.
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Los viejos todo lo creen, los adultos todo lo sospechan, pero los jóvenes todo lo saben.
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El pueblo turco no debe contemplar en sus museos malas imitaciones de la pintura occidental sino su propia vida. Nuestros museos no deben mostrar las aspiraciones de nuestros millonarios de sentirse occidentales, sino nuestra vida. Mi museo es toda nuestr
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Cada actor muy íntimamente cree todo lo mal que escriben de él.
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Las opiniones no se deben combatir sino por medio del raciocinio. A las ideas no se las fusila.
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La historia la escriben los vencedores.
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La educación consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar sino a pensar.
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Aquellos que creen que lo saben todo nos fastidian a los que realmente lo sabemos.
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Los holgazanes saben siempre la hora que es.
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Deseara yo que los libros se hiciesen para enseñar en vez de eso se escriben para hacer alarde de saber.
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Pide a Dios que bendiga tu trabajo, pero no esperes que te lo haga.
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No soy de esos que abandonaron la tierra a merced de los enemigos. Sus halagos me dejan fría, mis canciones no son para que las alaben ellos.
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Los caminos prohibidos se han cruzado. Llevamos el paraíso como una cadena bendita miramos en él, como en un aljibe insondable, más profundo que los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.