Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.
Frases célebres sobre: bue. [Página 82]
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No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena
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La abstinencia es buena tanto para la cabeza como para el bolsillo.
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Es bueno pensar rectamente. Es divino obrar así
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Si estás bueno del estomago, y no te duele ningún costado y puedes andar con tus pies, ninguna otra cosa mejor te podrán añadir todas las riquezas de los reyes.
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¡Oh, Dios! ¿Acaso dudáis de que es mi hijo? ¿Podría experimentar esta angustia si no fuera su padre? ¡Salvadlo, buen príncipe, salvadlo, y haced conmigo lo que queráis!
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El bueno odia el pecado por un amor innato a la virtud
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¿Y de noche se da de alta a los locos? ¿Por qué no? El individuo está curado, tan sano como usted y como yo. Por lo demás, si reincide, lo que es de regla en estos vampiros, a estas horas debe de estar ya en funciones. Pero estos no son asuntos míos. Buen
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Un buen marido nunca es el primero en dormirse por la noche ni el último en despertarse por la mañana.
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¿Quién es el hombre bueno? Aquel que obedece a sus padres y acata las leyes humanas y divinas.
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Los buenos aborrecen el vicio sólo por amor a la virtud. Tú no te harás culpable de nada por temor al castigo
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Es tan absurdo pretender que un hombre no puede amar siempre a la misma mujer, como pretender que un buen violinista no puede tocar siempre el mismo instrumento
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Es necesario ser casi un genio para ser un buen marido.
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No hay más hermosa, amable y encantadora relación para la comunidad que un buen matrimonio.
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No hay una relación, comunión o compañía más amorosa, encantadora y amistosa, que un buen matrimonio
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Ante ese faro han desfilado por espacio de un siglo los majestuosos barcos de los siete mares. En tiempos de mi abuelo eran multitud; en los de mi padre no tanto, y ahora son tan pocos que a veces me siento extrañamente sólo, como si yo fuese el último ho
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Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza.
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Todos se respetan y desean hacerse agradables unos a otros, lo cual constituye la ley esencial en el arte de saber vivir y el más delicado atractivo de la buena sociedad.
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En lo más alto las uvas no llegan a ser buenas; en lo más bajo tampoco lo son. En el terreno más bajo el suelo tiene demasiada humedad; en el más alto el aire es excesivamente frío. Esta es la causa y la regla general.
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La política es un negocio que es preciso llevar a buen término, y se pone en ella todo el talento que se emplea en los demás negocios.