Ningún árbol es fuerte sin continuos vientos; pues con ellos se fortifican sus raíces.
Frases célebres sobre: can. [Página 245]
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No permanezcan secos tus ojos ante la muerte de un amigo, pero tampoco se conviertan en un mar. Las lágrimas sí, llanto no
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Sobre este muro frío me han dejado con la sombra ceñida a la garganta, donde oprime sus brotes de tormenta un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.
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La palabra me devora si me aviva el pensamiento, y en callada flor del viento mi antigua canción demora.
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Estar enamorada no es como tener un canario en una jaula -dijo-. Cuando pierdes a tu novia no sales a buscar otra que la sustituya.
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No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios.
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Aquí jadeo hasta acabar la sangre clavada en la canción mi lanza triste, hasta que el fruto de su viejo vientre lance al estrago la materna esfinge.
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Canta la noche en fuga por mi muerte, y el alma sale de mi rostro blanco.
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Todas esas horas pasadas cada mañana, durante tantos años, buscando ideas, han salvaguardado en mí un vigor intelectual del que yo no disfrutaría hoy si hubiera continuado a pintar paisajes y acuarelas, algo que puedo realizar tan cómodamente, como sin pe
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Alcanzó la sabiduría quien supo morir tan seguro como nació
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Las rocas de ayer cantaban cuando las golpeábamos estalactitas en las viejas cuevas, goteando oscuridad, nuestras llamadas de amor pequeñas como un diapasón.
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La medicina y la moral descansan sobre una base común, sobre el conocimiento físico de la naturaleza humana
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Entre los fenómenos de la conciencia, el mecanismo de la memoria es, para mí, el milagro más temible y misterioso.
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La experiencia es una cantera riquísima de la que muchos hombres extraen tesoros de vida
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Mala salud es la que por otra enfermedad se alcanza.
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¿Qué significa oír el silencio sino escuchar lo que no alcanza a ser dicho?
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Yo estaré hasta donde alcance este dinero. Tenga usted la bondad de informarme el día que se termine, pues ese será, precisamente, el de mi regreso a Colombia.
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Hasta la desgracia se cansa.
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Evita la conversación de aquellas personas cuya palabra, en vez de ser trabajo, es placer. Los grandes parlanchines suelen ser espíritus refinadamente egoístas, que buscan nuestro trato, no para estrechar lazos sentimentales, sino para hacerse admirar y a
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Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.